HTML5, el lenguaje desconocido
La nueva generación de HMTL ya está aquí y aunque puedan pasar todavía unos cuantos años antes de que se convierta en un estándar, todo el universo online se encuentra revolucionado por la mera idea de su instauración. Pero, ¿qué es lo que lo convierte en la evolución definitiva de la red?

Adiós a la guerra de los navegadores
La aparición de HTML5 está destinada a acabar con la guerra de los navegadores, en tanto y en cuanto, todos ellos parecen haberle jurado pleitesía. Evidentemente, los navegadores todavían podrán competir entre ellos; rivalizando, por ejemplo, en cuál poseé la mejor funcionalidad o la implementación más rápida de javascript pero el mero hecho de que todos acepten en algún momento el estándar HTML5 garantiza que una página web se vea y se disfrute de igual modo en cualquiera de ellos.
Además, una buena parte de expertos opinan de que la instauración de HTML5 puede acabar con la esclavitud del usuario de Internet al software propietario – aquel impuesto por un desarrollador y con funcionalidades propias únicamente de él mismo. Yo no me atrevería a decir tanto pues nadie es tan osado como para acabar con su gallina de los huevos de oro pero sí resulta evidente que cuantos más desarrolladores apoyen a HTML5 como el estándar de audio, vídeo e interacción online, menos sentido tendrá la creación de un software propietario. Sin embargo, no olvidemos que los navegadores todavían controlan la forma de “ver” Internet, por lo que se podría producir el efecto contrario; es decir, la aparición de una nueva era en la guerra de los navegadores centrada en nuevas áreas como la seguridad, velocidad o plugins personalizados.
Un mundo multimedia accesible a todos
Sin duda, la característica más publicitada de HTML5 es su habilidad para insertar vídeo y audio nativo sin necesidad de plugins específicos para reproducirlos. Se acabó el insidioso mensaje que decía: “necesita un plugin para ver este contenido”.
Sin embargo, un error muy común es ver a HTML5 como la panacea y por desgracia – sobre todo en el caso del contenido de vídeo puesto que su necesidad de codificación parece interponerse constantemente en el camino – todavía nos encontramos muy lejos de hallar una solución de estandarización. De ahí que los dos códecs en discordia, H.264 – que cuenta con el apoyo de Microsoft y de Apple – y Ogg – apoyado por Opera y Mozilla – obligarán al desarrollador a codificar su vídeo en ambos formatos para alcanzar la compatibilidad entre navegadores que ansía. Por otro lado, aunque la estandarización del contenido multimedia de la red pueda suponer la desaparición de los plugins y una ostensible reducción de costes para los desarrolladores, la enorme presencia que poseé Flash en Internet será un escollo muy difícil de salvar y tanto los propietarios de páginas web como los usuarios no estarán muy dispuestos a negarse su disfrute antes de abrazar sin condiciones al HTML5.
Un gran paso lo ha dado, cómo no, YouTube presentado una beta (http://youtube.com/html5) que permite el visionado de contenido con la etiqueta HTML5 en los dos únicos navegadores que pueden reproducirlo actualmente: Chrome y Safari.
Definitivamente, la Web invadirá el escritorio
Considerando la creciente obsesión con optimizar al máximo los escritorios de cada usuario permitiendo su distribución hasta los extremos con aplicaciones personalizadas y la implantación masiva de la computación en nube, HTML5 se presenta como la solución definitiva para la integración de la ‘nube’ en nuestro quehacer diario y profesional.
Uno de los mayores enemigos de la computación en nube se encuentra en la inseguridad que sienten los usuarios ante la idea de almacenar sus datos en la red, un espacio virtual alejado de su control y supervisión. Ante esto, HTML5 podría permitir a las aplicaciones web almacenar datos de manera local, de igual modo que hacen las aplicaciones tradicionales. De hecho, dado que al usuario en general le importa un comino si su hoja de cálculo se encuentra online o no, HTML5 podría convertirse en el verdadero mesias del escritorio web y permitiría a los desarrolladores crear programas potentes mucho más ‘ligeros’ y más rápidos de instalar; así como programas móviles más estables.
Móvil, móvil, móvil
A lo largo de este post ya he dejado entrever las ventajas de HTML5 para los dispositivos móviles y la tendencia de la industria a que todos tengamos uno de estos cacharros a mano; ya sea un flamante iPad, teléfonos varios de última generación, PDAs o netbooks.
La popularidad de servicios como navegadores además está contemplada por HTML5 en tanto y en cuanto que éste incluirá una API de geolocalización que permitirá a los buscadores determinar la posición del internauta a traves de GPS o triangulación Wi-Fi. Pero, un momento, ¿es esto realmente una buena cosa? ¿Qué pasará con la privacidad del usuario? ¿Será bombardeado con publicidad ultra personalizada a través de su dispositivos móviles?. Pues no me atrevería a decir que no. Sin duda, para los desarrolladores y anunciantes esta es una de las funcionalidades de HTML5 más interesantes puesto que les permitirá crear contenido más adecuado para cada cliente – algo así como poner el gusano que más nos gusta ensartado en el anzuelo –. Claro que tras el fiasco de Google Buzz y la oposición de los protectores de la privacidad, aún está por ver cómo será esta funcionalidad en HTML5 y su impacto en el internauta.
Conclusiones
Sin duda, HTML5 trascenderá más allá de la experiencia habitual de la web desde nuestro ordenador de sobremesa para llevarla al mundo de los dispositivos móviles. Todo el potencial contenido en la red estará al alcance de cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier momento. HTML5 permitirá disponer de aplicaciones tipo iPad o iPhone en un abanico mayor de dispositivos móviles. Imaginad disponed del potencial musical de un Spotify directamente en vuestro coche o la disponibilidad de cualquier documento en vuestro teléfono móvil, al instante. ¿Olvidastéis hacer algún cambio importante en la presentación de mañana? No importa, desde vuestro netbook podréis acceder al documento y realizar el cambio, sin importar dónde os encontréis. Veréis vuestros vídeos favoritos desde cualquier dispositivo móvil sin necesidad de instalar ningún plugin. Esto es HTML5. Actualmente dos navegadores ya lo soportan: Safari y Chrome. Pero cuando el resto los imiten estaremos hablando del esfuerzo más importante, realizado hasta el momento, para alcanzar la estandarización en el universo online.











